Adultos

¿De qué sufren los adultos?
Del mismo modo que no hay dos rostros iguales, no hay dos subjetividades idénticas. Eso hace imposible eliminar el malestar mediante la simple adaptación al medio, porque la historia particular de cada sujeto no coincide bien con los ideales sociales.

El sufrimiento concierne a una parcela tan íntima, que incluso al sujeto mismo, se le presenta como contradictorio y extraño. El padecimiento psíquico, pero también a veces el físico, muestran el modo singular que ese sujeto encontró para estar en el mundo, y a la vez, ocultan el determinismo inconsciente que los promueve.

Cuando algo va mal o la angustia irrumpe, entran en cuestión los aspectos fundamentales en la vida de un sujeto: sus relaciones amorosas, sociales, laborales, pero es frecuente que la descripción de los síntomas iniciales, adquieran una forma nueva en cuanto el sujeto empieza a tratar de dar cuenta de lo que sufre.

 

¿Cuándo hacer una consulta?
Puede coincidir con la aparición de síntomas: falta de deseo; ideación recurrente; tristeza, ansiedad; ideas persecutorias; dificultades en el lazo social o amoroso; etc. Otras veces es la aparición de una sensación de detención vital o de angustia, miedos o inhibiciones. El momento de la consulta suele estar comandado por una pregunta clave: “¿Que me está pasando?”. Es una pregunta fundamental, y contrariamente a lo que se cree, alejada de la locura.

 

¿En qué consiste el tratamiento?
El trabajo psicoanalítico es una cura dirigida por un analista, que señala aquellos elementos que hicieron y siguen determinando la historia de ese sujeto. Los efectos de rectificación sobrevienen cuando el sujeto descubre su propia implicación en la repetición de los sucesos que marcaron su vida.